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Todo comenzó con un sueño. Emiliano Simonini, alma mater del proyecto, decidió junto a sus socios transformar su fascinación por el océano en una experiencia real. Tras años de viajar por América, Asia, Europa y la India, y con una formación como profesor de yoga que le enseñó a ver el mundo desde otra perspectiva, imaginó un restaurante que no sólo ofreciera buena comida, sino que invitara a sumergirse —literalmente— en otro universo. Así nació Siete Mares, un restaurante de cocina fusión en el corazón de Martínez, que hoy también cuenta con sedes en Punta Chica (Victoria) y Bariloche. Ya en el ingreso, comienza el viaje: una puerta en forma de escotilla da paso a un mundo submarino. El espacio, diseñado por Emiliano junto a un equipo de arquitectos, combina arte y tecnología. Luces LED azules, cascadas, peceras, murales pintados a mano y esculturas marinas recrean una travesía por las profundidades del océano. El salón es una instalación viva, donde hasta los espejos circulares evocan burbujas flotando. En el centro, como joya de la cava, se exhibe una botella única: un vino de la bodega Wapisa que fue sumergido durante meses en el fondo del mar, logrando una maduración intensa, incluso más profunda que la obtenida por el paso en barrica. La cocina de Siete Mares, liderada por el chef Diego Centeno, se construye con la misma pasión. La carta propone una experiencia cosmopolita y sensorial, basada en el concepto AUDAS -llamado así por las iniciales de los sabores- que invita a explorar los cinco fundamentales: Amargo, Umami, Dulce, Ácido y Salado. Cada plato es una creación alquímica diseñada para estimular las papilas gustativas y conectar arte, emoción y cocina. Con una mirada profunda, esta experiencia gastronómica trasciende lo tradicional y transforma cada comida en un viaje de descubrimiento y placer. Por otra parte, se presenta una propuesta innovadora compuesta por siete rolls de autor, cada uno inspirado en una cultura gastronómica distinta de los siete mares y representando los siete continentes. Esta selección incluirá siete interpretaciones creativas que evocan sabores característicos de cada región, ofreciendo así un recorrido culinario global a través de piezas de sushi con identidad propia. Las entradas del menú incluyen un halloumi del bosque con queso de cabra y oveja grillado con champiñones y tomates confitados. Los platos principales recorren tradiciones diversas: risottos, ceviches, woks vegetarianos y de mar, pad thai, y una amplia variedad de sushi. Algunas piezas son clásicas y otras de autor como el roll Siete Mares, que combina salmón, gambas y pesca blanca (lenguado fresco) con salsa acevichada y furikake andino. En el menú también se encuentran opciones veggies, veganas y postres de elaboración propia, como el Tierras de chocolate, con diferentes texturas de chocolate. La carta se completa con una selección curada de vinos de bodegas como Tapiz, Trapiche y Catena Zapata, y una coctelería de autor firmada por Alejandro, bartender de la casa. Al llegar, cada comensal recibe un Otoshi de bienvenida —cóctel más bocado de sushi— y, al despedirse, un pequeño caracol que puede canjearse por un cóctel sorpresa. Uno de los sellos del lugar son los Miércoles de Experiencias , eventos exclusivos para 16 a 20 personas (según la disposición de las mesas). Allí se ofrecen masterclasses de sushi guiadas por el Itamae de la casa, quien va mesa por mesa enseñando a preparar rolls, ceviches o niguiris. También se realizan catas dirigidas por sommeliers de las bodegas invitadas y menús temáticos como Micelio In, una propuesta en cuatro pasos basada en hongos , que incluso incluye un postre con melena de león. A veces, estos encuentros también reúnen a estudiantes de buceo que aportan su propia vivencia de inmersión. Porque en Siete Mares, todo gira alrededor del agua, la vida marina y el deseo de brindar no sólo una cena, sino un recuerdo profundo. |
SIETE MARES
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