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En su local de La Paternal, MN Santa Inés lanza una nueva carta que reafirma su espíritu inquieto con una novedad clave: Jazmín Marturet organiza el menú por regiones. A diferencia de etapas anteriores, donde las influencias se mezclaban, ahora cada menú responde a una zona del mundo, construyendo un recorrido más claro. La carta se mantiene ordenada de menor a mayor intensidad, con platos que combinan acidez, picante, dulzor natural y múltiples capas de sabor. La cocina de Marturet —expresiva, casera y abundante— sigue cruzando influencias de Asia, Medio Oriente y América Latina, pero bajo una estructura que potencia la identidad de cada propuesta. El recorrido comienza con opciones como el Keppe crudo con pan de arvejas, tomate, verdeo, cebolla, aceite de uvas y verdes, o la chapa de berenjenas ahumadas con huevo y crema de cabra. Luego aparecen platos de mayor intensidad como el Soto Bakso Ikan Woku —sopa indonesia de pescado con wontons y arroz— y los picantes de cerdo con kimchi, fideos de batata y pickles. Entre los principales, el mapa se vuelve más evidente: el Pad Gra Pao y el Khao Soi Gai remiten a Tailandia; el Chana Masala con calabazas y chutneys, a India; el Wing Chun , a China; y el falafel aporta una lectura de Medio Oriente desde una construcción abundante y compleja. Fiel a su estilo, los platos se construyen con múltiples componentes —los “satélites” de Santa Inés— y el picante ocupa un lugar central: “Lo que pica, pica”, advierte la carta. El cierre mantiene el equilibrio entre frescura y dulzura, con postres como la pavlova, el key lime pie o el flan de maní con bananas. Con esta nueva carta, MN Santa Inés ordena su universo creativo sin perder identidad: una cocina en movimiento donde cada plato funciona como una parada en ese viaje. |
MN SANTA INÉS
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