La extraordinaria expresividad del Malbec de vides centenarias a través de nuestros single-vineyard Fincas single-vineyard de la bodega Achaval Ferrer crea una fascinante gama de estilos: la compleja mineralidad de Finca Altamira, la fuerza clásica de Finca Mirador, la profunda elegancia de Finca Bella Vista y la tensión de Finca Nazarenas.
Finca Altamira:
Plantada en 1950 al pie de los Andes a 1100 metros de altura, en el margen sur del Río Tunuyán, Altamira es montaña con clima extremo. En el Valle de Uco, las condiciones de crecimiento son tan desafiantes y su perfil de suelo tan único que la tipicidad de este Malbec va más allá de los descriptores normales.
Finca Mirador:
Ubicada a 700 metros de altura, fue plantada en 1921 sobre un antiguo lecho seco de río en Medrano. Por su ubicación en el Este mendocino Finca Mirador es reflejo de sol, arena y calor furioso, y aunque el agua ya no fluye por este río, cada noche de verano una brisa fresca desciende, ayudando a mantener la acidez natural de este Malbec estructurado.
Finca Bella Vista:
Plantada en 1910 a 990 metros de altura, en la ribera sur del río Mendoza, en Perdriel, Luján de Cuyo. Presenta un final persistente y una acidez vibrante que destaca, la expresión de Malbec más elegante que se pueda encontrar. Un gran representante de los vinos de la “primera zona”.
Finca Nazarenas
A 950 metros de altura, fue plantada en 1923 en Agrelo, Luján de Cuyo. Muestra suelos arcillosos en superficie, pasando a limo-arcillosos con depósitos profundos de grava: una representación de los suelos aluviales que contribuyen al terroir único de esta región.
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