Desde 1998, Estilo Campo recibe a quienes buscan mucho más que una buena parrilla. Ubicado frente al río en uno de los rincones más emblemáticos de Puerto Madero, el restaurante construyó una identidad que combina la tradición del campo argentino con un ambiente cálido y elegante , donde la madera, el cuero y el hierro dialogan con una arquitectura contemporánea y vista privilegiada al agua. Aquí, cada visita invita a bajar el ritmo, compartir la mesa y reencontrarse con una de las costumbres más representativas del país: el asado.

Nacido originalmente como una marca en Zona norte, abrió las puertas de su sede en Puerto Madero en 1998. La historia comenzó de una manera poco convencional: un grupo de empresarios que compartían largas sobremesas en el histórico restaurante Ramona decidió unirse para realizar una inversión inmobiliaria que, con el tiempo, encontró un nuevo rumbo y terminó convirtiéndose en un proyecto gastronómico que hoy es uno de los restaurantes más emblemáticos de Puerto Madero. Si bien solo algunos de los socios contaban con experiencia gastronómica, todos compartían una misma convicción: crear un lugar capaz de transmitir la esencia del campo argentino sin renunciar a la comodidad y la sofisticación de un espacio urbano.

Con capacidad para 400 personas distribuidas en más de 1100 metros cuadrados, Estilo Campo ofrece amplios salones y espacios ideales  para encuentros cotidianos y también celebraciones y eventos privados. Su ambientación, inspirada en las antiguas caballerizas de campo, combina la calidez de la madera con la solidez del hierro; materiales que definen el carácter del espacio. La atención personalizada, el servicio a la carta y el entorno frente al río terminan de completar una propuesta donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Lejos del concepto de steakhouse, Estilo Campo propone una experiencia donde el fuego, los tiempos de cocción y el respeto por el producto marcan el ritmo de cada servicio. La cocina gira alrededor de la parrilla, el horno de barro, el asador y hornos de última generación; herramientas que permiten trabajar cada preparación respetando las técnicas tradicionales que distinguen a la gastronomía argentina. La parrilla se alimenta exclusivamente de carbón para garantizar que la cocción sea pareja y resalte el sabor natural de las carnes, mientras que el asador —una de las primeras grandes apuestas del restaurante por llevar esta técnica al ámbito gastronómico porteño— combina leña de quebracho y espinillo, aportando aromas y texturas a la cocción lenta.

Cada corte atraviesa un riguroso proceso de selección y una evaluación organoléptica antes de ingresar a las cámaras de maduración, donde permanece durante al menos 21 días bajo condiciones controladas. Según sus características, se aplican técnicas de maduración Dry Age o Wet Age para potenciar la terneza, la intensidad y el sabor natural de cada pieza. El resultado se refleja en una carta donde brillan clásicos como el bife de chorizo —galardonado con el primer puesto en el Torneo Porteño del Bife de Chorizo en 2016—, el ojo de bife, la ceja de ojo de bife, el vacío y el tradicional asado, que se cocina durante cuatro o cinco horas en horno de barro luego de un cuidadoso proceso de maceración. Para acompañar las carnes, la propuesta suma una variedad de guarniciones que van desde las papas fritas en diferentes versiones —rejilla, paille o naturales— hasta las croquetas de espinaca y la espinaca a la crema gratinada, o el arroz carretero, salteado con vegetales y carne.

En el capítulo de entradas, reúne una selección de diez opciones que funcionan como anticipo de una cocina de raíz argentina. Entre ellas aparecen las clásicas empanadas, elaboradas en tres versiones : de lomo cortado a cuchillo, de salmón y una alternativa de verduras con espinaca, cebolla, morrón y mozzarella. La parrilla también se hace presente desde el comienzo del menú con algunos de sus cortes más tradicionales, como el riñón, el chinchulín de novillo, las mollejas de corazón seleccionadas, además de chorizo y morcilla.

Aunque la parrilla es la protagonista, la propuesta va más allá de las brasas y se completa con una cocina que recupera sabores y preparaciones de tradición. La carta incluye desde la milanesa de lomo con pappardelle y el risotto elaborado con arroz Carnaroli, hasta el matambre relleno con jamón, vegetales y mozzarella y el clásico ojo de bife al Malbec, acompañado de echalotes confitados, lardons de panceta ahumada y milhojas de papas. A esta propuesta se suman pastas artesanales, elaboradas en el propio restaurante, donde aparecen los tallarines campestres cortados a cuchillo, el raviolón casero relleno de espinaca y mascarpone y los canelones de espinaca y carne. En fechas patrias, además, la tradición toma un lugar especial con locros preparados especialmente para la ocasión y pastelitos de cortesía, reafirmando el vínculo del restaurante con los sabores de la cocina criolla.

La sección de postres combina clásicos y preparaciones artesanales. Entre las opciones aparecen el tiramisú casero, el flan mixto, la pavlova de crema pastelera y frutas de estación, la mousse de chocolate y la merengada Estilo Campo, además del volcán de chocolate y otras propuestas pensadas para poner el broche dulce a la experiencia.

El compromiso con la calidad también se refleja en la selección de materias primas. Estilo Campo trabaja con ingredientes frescos y priorizando productores nacionales. Esta filosofía se complementa con una amplia cava de vinos de bodegas argentinas y una carta de cócteles que reúne clásicos y creaciones propias, pensadas para acompañar cada plato y enriquecer la experiencia.

En Estilo Campo cuidan cada detalle del servicio para que el comensal se sienta recibido más como invitado que como cliente. La experiencia comienza con una copa de bienvenida y un tentempié que cambia periódicamente, continúa con una panera de elaboración propia —que incluye panes campestres, pan de pizza, panes saborizados y pan francés— y culmina con petit fours artesanales que acompañan el café, además de un cierre que puede incluir copa de champagne, limoncello o un licor de dulce de leche de elaboración propia.

A lo largo de su trayectoria, el restaurante recibió importantes reconocimientos que consolidan su lugar dentro de la gastronomía porteña. Además del primer puesto en el Torneo Porteño del Bife de Chorizo, fue declarado Sitio de Interés Turístico por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, distinguido como Restaurante Icónico de Buenos Aires y obtuvo el certificado Buenos Aires Convive, reconocimientos que reflejan su compromiso con la calidad, la tradición y la identidad cultural argentina.

Más que un restaurante, Estilo Campo propone una experiencia donde el fuego, la hospitalidad y el paisaje se unen para celebrar una de las costumbres más arraigadas del país. Un lugar donde el asado sigue siendo un ritual, la mesa un punto de encuentro y el río, el escenario perfecto para disfrutar, sin apuros, de la auténtica cocina argentina.

Estilo Campo
Av Alicia Moreau de Justo 1840, Puerto Madero
CABA
Días y horarios: de lunes a domingo de 12 a 16hs  y de 20 a 00hs.
Instagram: @estilocampo