En Chacarita, un nuevo restaurante propone una lectura actual de la tradición ítalo-argentina, con foco en el producto, la técnica y una idea de disfrute sin solemnidad.
En un contexto gastronómico donde la tradición suele revisitarse desde la nostalgia, esta nueva apertura elige otro camino: abordar la herencia italiana desde el presente, con una cocina de producto, precisa y sin artificios. La propuesta se apoya en sabores reconocibles, una identidad local clara y una ejecución cuidada, donde la técnica y la estacionalidad marcan el pulso de la carta.
La cocina está a cargo de Gaspar Natiello, formado en la Escuela de Gastronomía Gato Dumas y con una trayectoria desarrollada en distintas cocinas porteñas de identidad marcada. A lo largo de su recorrido, el cocinero fue consolidando una mirada personal sobre la cocina de producto, atravesada por experiencias en proyectos de impronta italiana, trabajos con pescados y mariscos y formatos más descontracturados.

La carta se construye a partir de productos nacionales cuidadosamente seleccionados y trabajados con claridad. No hay intención de reproducir recetas clásicas de manera literal, sino de reinterpretarlas desde una mirada contemporánea, sin perder su esencia.

Uno de los ejes centrales es la elaboración diaria de más de diez variedades de pasta, que dialogan tanto con salsas clásicas del repertorio italiano —como pesto, amatriciana o pomodoro— como con combinaciones de perfil más actual y expresivo, entre ellas oliva, anchoa, ajo y peperoncino, o cerdo y langostinos.

El apartado dulce recupera preparaciones hoy menos frecuentes en la mesa porteña, como los huevos quimbo o la torta chajá, revisitadas desde una mirada actual, sin resignar su carácter original.

La relación directa con productores es otro de los pilares del proyecto.
Cada ingrediente responde a un origen claro y a una trazabilidad definida.
La sostenibilidad no aparece como un concepto declamado, sino como una práctica cotidiana. El espacio acompaña esa misma lógica. Se trata de un restaurante de barrio, cómodo y descontracturado, pensado para comer bien, tomar vino y volver.
“Bochinche sale de una idea simple: hacer el lugar al que me gustaría ir a comer. Un restaurante relajado, sin poses, donde la pasta se haga en el local todos los días y se coma bien, sin libreto italiano”, explica Gaspar Natiello, chef y socio fundador,

«Bochinche»
Santos Dumont 4056, Chacarita, CABA
Contacto vía WhatsApp: +54911.2507.5374
Menú & Reservas: linktr.ee/hastabochinche
@hastabochinche