| Uno de los ejes centrales es la elaboración diaria de más de diez variedades de pasta, que dialogan tanto con salsas clásicas del repertorio italiano —como pesto, amatriciana o pomodoro— como con combinaciones de perfil más actual y expresivo, entre ellas oliva, anchoa, ajo y peperoncino, o cerdo y langostinos.
El apartado dulce recupera preparaciones hoy menos frecuentes en la mesa porteña, como los huevos quimbo o la torta chajá, revisitadas desde una mirada actual, sin resignar su carácter original. |