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Zarautz abre sus puertas en Palermo como la nueva propuesta gastronómica del chef Leandro Leyell dentro de Casa Zarautz. Ubicado en la planta baja de una casa centenaria recuperada y con acceso exclusivamente mediante reserva previa, el espacio presenta una cocina contemporánea enfocada en pescados y mariscos , con una premisa clara: trabajar el producto del mar argentino desde una mirada transparente, donde la técnica acompaña sin ocultar y la materia prima conserva el protagonismo. En una escena gastronómica donde gran parte de la oferta marina suele vincularse a las cocinas asiáticas o peruanas, Zarautz propone un recorrido diferente, apoyado en una amplia variedad de especies y preparaciones que encuentran en el Atlántico argentino su principal inspiración. La propuesta forma parte de Casa Zarautz, proyecto que también alberga en la planta superior a La Terrazza, la parrilla del chef. Aunque cada espacio desarrolla una identidad propia, ambos comparten una misma búsqueda: recrear la sensación de estar en una casa donde la cocina ocupa un lugar central y la hospitalidad organiza la experiencia. Con capacidad para 30 cubiertos , Zarautz privilegia una escala cercana. El salón conserva buena parte de los elementos originales de la propiedad, entre ellos los ladrillos de época, los pisos calcáreos y las proporciones características de la construcción centenaria. Las mesas de mármol aportan luminosidad en un ambiente de luces tenues. Las sillas, de estructura tapizada en terciopelo, suman comodidad y una sensación de permanencia que acompaña la experiencia. Las mesas se disponen con amplitud para favorecer la circulación y la conversación. La cocina se percibe desde el ingreso y se integra de manera natural al salón, incorporándose a la escena cotidiana del lugar y reforzando la idea de transparencia que atraviesa todo el proyecto. En Zarautz, la cocina a la vista no responde a una búsqueda de espectáculo, sino a una forma de entender el producto. Para Leyell, los pescados y mariscos del mar argentino representan algunas de las materias primas más nobles y menos intervenidas disponibles . Esa confianza en el producto permite mostrar cada etapa de elaboración sin intermediarios, en una iniciativa donde lo que sucede en cocina forma parte natural del recorrido. La carta refleja esa filosofía: preparaciones reconocibles, sabores definidos y una técnica precisa puesta al servicio de la materia prima. La propuesta gastronómica se organiza a partir de una carta breve que combina clásicos reinterpretados y creaciones propias. Entre las entradas sobresalen la Charcutería de Mar, una selección de curados y ahumados artesanales elaborados con lisa, boquerones marplatenses y salmón; la Velouté de Cangrejo, una sopa intensa acompañada por pinzas de cangrejo y croutones de zanahoria al rescoldo, y Nuestra Tortilla y Gambas , una tortilla de papas de estilo fluido, terminada con nage de crustáceos y gambas al hierro. Los platos principales profundizan ese recorrido marítimo con opciones como la Merluza Negra & Manteca Negra, el Pulpo «Fondo del Mar», el Socarrat de Pulpo, el Bife de Tiburón al Limón y el Lenguado en Masa Phyllo . La propuesta se completa con los Agnolotti de Hinojo y Cabra, una alternativa que amplía el registro de la cocina sin alejarse de la filosofía general de la casa. La técnica ocupa un lugar relevante dentro del proyecto, especialmente en elaboraciones complementarias, fondos, guarniciones y procesos de cocción. Herramientas como el horno de vapor, la cocción sous vide, las infusiones al vacío y otras técnicas contemporáneas permiten construir capas de sabor, texturas y precisión sin alterar la identidad del producto principal. El resultado es una cocina que combina profundidad técnica con una lectura clara y accesible del plato. Cada preparación llega a la mesa en una vajilla seleccionada específicamente para acompañar de acuerdo a sus características, con piezas elegidas en función de formas, colores y composiciones. Este trabajo de curaduría forma parte de una atención minuciosa por los detalles que atraviesa todo el proyecto y acompaña una puesta en escena donde cada elemento encuentra sentido en relación con el producto. El recorrido se complementa con una selección de vinos pensada para acompañar la diversidad de pescados y mariscos presentes en la carta, junto a una propuesta de postres que mantiene el mismo nivel de cuidado. Entre ellos aparecen el Flan «El Bristol», servido en hojaldre, la Granita de Frambuesas & Kirsch, la Geometría de Chocolates, que explora distintas texturas y porcentajes de cacao, y los Cítricos en Contraste, dedicado a distintas expresiones de la naranja. En Zarautz, la cocina de mar encuentra una expresión contemporánea que se apoya tanto en el producto como en el contexto que lo rodea. Una casa centenaria recuperada, una cocina integrada al salón, una carta construida alrededor del Atlántico argentino y una escala que privilegia la cercanía conforman una experiencia donde técnica, transparencia y hospitalidad conviven de manera natural. Zarautz
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