En italiano, polpetta significa albóndiga, un plato que guarda algo de la intimidad de las casas italianas: las manos en la cocina, una receta heredada y la familia reunida para comer. De esa tradición toma su nombre Polpetta, que abre sus puertas en noviembre de 2026 en Vicente López, con una propuesta desarrollada por la chef Daiana Vinci y el curador gastronómico Pietro Sorba. Sorba define al lugar como una trattoria contemporánea e informal, de sabores tradicionales, comida confortable y protagonismo de la materia prima, una idea que toma forma en una carta con recetas del norte, centro y sur de Italia, pastas de elaboración propia y platos para compartir.

El proyecto arquitectónico combina elementos conocidos de la trattoria con un diseño actual. Hay manteles blancos, sillas de madera y bancos tapizados; mosaicos blancos con guardas negras, mármol y cerámicos rojos. La cocina abierta acerca el movimiento de las preparaciones al salón, con capacidad para 90 comensales. Una barra de 13 metros está pensada para sumar aperitivos y una carta exclusiva de platos para picar y comer allí . Las dos fachadas vidriadas abren el espacio hacia las terrazas, con capacidad para otros 90 comensales, vegetación e iluminación tenue inspiradas en los patios italianos. La propuesta de barra y el servicio en las terrazas todavía no están en funcionamiento.

Daiana Vinci es la chef encargada del proyecto. Formada en el Instituto Argentino de Gastronomía, aporta más de quince años de trayectoria, con siete años de trabajo junto a Tomás Kalika en Mishiguene y experiencia en proyectos de Argentina, Estados Unidos, México, Uruguay y España. Pietro Sorba, periodista, escritor y crítico gastronómico italiano, suma su conocimiento de las cocinas regionales de su país y una trayectoria dedicada a investigar y contar la cultura de la mesa . La experiencia de Vinci se encuentra con el conocimiento de Sorba para dar forma a una cocina que acerca los sabores de distintas regiones italianas y la calidez de sus mesas familiares.

El sabor de Italia se construye con ingredientes de ambos países: tomates italianos, guanciale y quesos artesanales argentinos conviven con las pastas frescas, las focaccias, la porchetta y las salsas de elaboración propia . La selección de productos y el trabajo en cocina buscan conservar los sabores y las técnicas que distinguen a cada receta en su lugar de origen.

Las albóndigas ocupan su propio capítulo. Su lugar en la carta expresa la cocina hogareña que inspira al restaurante y el valor de una preparación sencilla, hecha con cuidado y pensada para reunir a la mesa. Se sirven en cuatro versiones: carne con tuco; carne vacuna con tomate, parmesano y albahaca; berenjena a la calabresa con salsa de morrón; y mar con yogur, oliva, limón y hierbas. Entre las entradas también aparecen las aceitunas a la ascolana —rellenas de carne, rebozadas y fritas—, el vitello tonnato auténtico italiano y la caponata con burratina.

Entre las pastas, los pansoti de Liguria llevan espinaca y hierbas en el relleno y salsa de nueces; los ravioles del plin, carne braseada y su reducción; y la clásica lasaña boloñesa. El recorrido continúa con porchetta acompañada de salsa verde y vegetales de temporada, y chernia con manteca, cítricos, perejil y alcaparras. Para una mesa de dos o tres, la cotoletta a la boloñesa se prepara con bife ancho con hueso, jamón crudo y parmesano.

Para el mediodía, Polpetta prevé una carta breve y un menú ejecutivo, pensados para quienes buscan almorzar en el tiempo de una pausa de trabajo. La selección contempla de ocho a diez opciones, entre sándwiches, tartas, pastas y ensaladas. Por la tarde, habrá una propuesta acotada de meriendas con café, preparaciones dulces y sándwiches.

La carta de bebidas incluye clásicos como el negroni y el americano, y cócteles de autor como el Giardino Toscano, con vodka, cordial de limón, Strega, albahaca y prosecco. Entre las opciones sin alcohol está el Polpetta Bellini Zero, de durazno, limón, almíbar de romero y soda. La propuesta dulce sigue el recorrido regional con el bonet piamontés, de amaretti y cacao; el tiramisú “Stefano Serafini”, uno de los clásicos más reconocibles de la sobremesa italiana; entre otros.

La primera panera llega de cortesía y acompaña uno de los gestos más familiares de la mesa italiana: hacer la scarpetta o recoger con un pedazo de pan la salsa que queda en el plato. En Polpetta, esa costumbre tiene su lugar, al igual que el café después del postre y el digestivo que invita a prolongar la conversación. Son rituales que conservan la cercanía de una comida en familia, desde el primer pan hasta el último café.

De una albóndiga con tuco a una pasta de Liguria, Polpetta propone conocer Italia desde su mesa. Cada receta conserva el vínculo con su lugar de origen y comparte una misma intención: unir el placer de sentarse a comer en compañía con el placer por descubrir platos.

POLPETTA
Italia 499, Vicente López
Horarios: domingos a jueves de 12 a 00 hs / viernes y sábados de 12 a 01 hs.
Instagram: @polpettatrattoria