UN CLASICO, BLANCO Y DULCE

De color amarillo pálido, con reflejos dorados este clásico de López acerca su nueva añada de un blanco y dulce.

En nariz revela delicados aromas donde destacan las notas de durazno blanco. Es fresco, de boca almibarada, con gran equilibrio entre dulzor y acidez, untuoso y de largo final.

Es un vino ideal para complementar postres, acompañando quesos fuertes (queso azul) y también como aperitivo.

Temperatura de servicio: 6-8 °C.