RESTO EN MODO ANTI COVID-19

La llegada de la pandemia de Coronavirus cambió la gastronomía en 180 grados. Espacios cerrados prohibidos, take away, mesas en la vereda, carta digitalizada con código QR y platos y cubiertos descartables.

Nada hacia pensar que una de las pasiones porteñas se modificaría tanto y es tal vez uno de los sectores que más tuvo que adaptarse para poder enfrentar el duro desafío de sobrevivir en tiempos de Covid-19.

Asi, de a poco, los espacios cerrados que fueron prohibidos ya dejaron de ser la prioridad de los clientes, el menaje de porcelana o cerámica dio un paso al costado y los delicados cubiertos de metal fueron reemplazados por unos más torpes de madera, al estilo de los palitos para comer sushi pero con las formas correspondientes.

Hasta la llegada de la vacuna la prioridad de los espacios de sabores es cuidar la salud de los comensales, brindar confianza para generar el regreso a vivir la experiencia de disfrutar un sabor en el lugar donde se produce y con la idéntica atención de antes del 20 de marzo.

Claro está, barbijos mediante, guantes en los mozos y una carta más acotada y en forma digital, cada espacio busca su forma y modo para sobrevivir y seguir generando un momento de placer.